BCCCAP00000000000000000000709
Rasgos característicos de la personalidad del P. Marcelo fueron la bon– dad, la sencillez, la pobreza y la fidelidad a su vocación de capuchino y sacerdote. No perdió el tiempo que Dios le permitió vivir en este mundo, sino que, como un administrador fiel y prudente de los dones del Señor, trabajó incansablemente en la propagación del mensaje del Evangelio y en la fatigosa tarea del confesonario. Cumplió su misión sacerdotal lo mejor que pudo; por eso aceptó la muerte con tranquilidad, con paz, incluso con la ilusión de encontrarse con Dios y con sus antepasados a quienes amó siempre con filial cariño. «Bo– num certamen certavi, cursum consumavi», por eso también, como San Pablo, esperó contento la corona y el premio del Señor. Muchas veces el comportamiento de los hombres no se corresponde con su auténtico modo de ser: las circunstancias de la vida, los condicionamien– tos humanos, las estntcturas..., solapan frecuentemente n11Pstm 11err/.ar/.era personalidad. No le ocurrió esto al P. Marcelo: como fue su vida, así fue también su muerte: su vida se extingió suavemente, sin angustias ni sobre– saltos, con mucha resignación y mucha confianza en Dios. Un rasgo muy humano del P. Vega fue también el amor a su tierra y a su familia. El Hno. Pedro García, que cuidó de su salud en los últimos tiempos, nos ha dejado escritas estas palabras: «Fue como un niño grande, que soñaba y se emocionaba con cualquier cosa. Soñaba de día y de noche; soñaba en primavera y en verano con ir a su tierra natal, para que, al igual que lo hiciera el S. P. San Francisco en su última enfermedad, bendecirla, despedirse de todos y de todo y, después, morir tranquilo.» BIBUOGRAFÍA: AO 103 (1987) 154; BOP 38 (1985) 172 s; Flash, n.º 87 (1985) 9 s. 779
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz