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1 ·• Septiembre · l díaco. Murió el 23 de septiembre de 1987 a los 88 años de edad, 70 de vida capuchina y 63 de vida misionera y sacerdotal. Toda la actividad misionera del P. Félix queda reflejada en esta frase expresiva del P. Cesáreo de Armellada: trabajó como un búfalo. Y lo hizo en todos los campos, como Superior, en obras materiales, como publicista... Trabajos materiales: en la primera etapa de su vida misionera, transcurrida en la misión del Caroní, fue la ciudad de Tucupita la que más se aprovechó de los trabajos de sus manos: allí se puede admirar la obra del seminario y del gran templo parroquial. La fa– chada de la iglesia, que es lo mejor de su arquitectura, fue diseñada por el P. Álvaro de Espinosa. Pero no sólo fueron los planos y la dirección lo que aportaron los PP. Capuchinos. «¿Quién hay en Tucupita de tan poca memoria -escribe el P. Basilio de Barral- que no recuerde la figura de aquel fraile que, desde las primeras horas de la mañana, aparecía encaramado sobre los andamios, con su delantal de trabajo, alineando, rellenando las cerchas o batiendo las mez– clas del concreto, cubierto de barro y chorreando sudor como el último de los obreros? Era un benemérito P. Capuchino. Párroco entonces de Tucupita y hoy Superior Regular de los PP. Capuchinos de Guajira-Perijá: era el P. Félix María de Vegamián» (Venezuela Misionera, 1949, p. 440). Otras obras importantes fueron también por él realizadas en los edificios misionales y en la agricultura de Amacuro. No menos importantes fueron las obras realizadas en la misión de Guajira: levantó la iglesia de San José, que es una verdadera catedral, así como un colegio amplísimo, que puso en manos de una congregación religiosa (PMDA). Cerca del Tucuco reedificó el caserío indígena de Marewa, que dotó de acueducto, al igual que en el Chaparro. A partir de 1954 inició,juntamente con el P. Cesáreo de Arme– llada, la campaña de «Bombas de Paz», en favor de los indígenas 742

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