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... ·• Septien1hre pirituales, m1s10nes populares, catequesis..., todas las formas de transmitir el mensaje de Cristo por medio de la palabra fueron ase– quibles y esplendorosamente tratadas por este religioso marcado con el don de la elocuencia: sencilla, asimilable, a la manera tradi– cional, pero, al mismo tiempo, -::uajada de vigor y contenido. Hay una faceta muy característica del P. Segismundo que él con– sideraba como una de sus grandes aficiones: la escritura en prosa y en verso. Desde 1970 colaboró en la revista El Mensajero Seráfico en secciones temáticas sobre la Virgen o la vida de San Francisco. En títulos como Horas de luz, Al día con San Francisco, Perfiles seráficos, San Francisco en el mundo, etc., se pueden encontrar ideas, temas de reflexión, pautas espirituales muy apropiadas para los lectores de esta revista de divulgación. La inclinación poética del P. Segismundo es de todos conocida. Sus poesías son intrascendentes en cuanto a la temática, pero muy apropiadas para la convivencia. Su presentación estaba siempre a punto en los momentos oportunos: fiesta onomástica de los religio– sos, fiestas de la Orden, convivencias... Con un agradable sentido del humor recordaba anécdotas, pintaba caracteres, describía situa– ciones... Para él la vida se podía convertir en poesía. Muchos religio– sos tuvieron ocasión de pasar con él momentos placenteros y de grata convivencia. Y también los religiosos tuvieron su ocasión para manifestarle sus atenciones con motivo de un acontecimiento (im– previsto? ¿deseado?: su primer cargo público. La verdad es que no fueron muchos ni importantes los que desempeñó en la vida de la Provincia; eco de ello fue la copla, nacida de musa casera, con que le vitoreaba la comunidad de Cuatro Caminos en el verano de 1957, cuando fue nombrado Guardián de Salamanca: 734 Esperaste tantos años sentado bajo la higuera... Tantos años esperaste, que al fin te cayó la breva.
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