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trasladado a Madrid e internado en la clínica de La Milagrosa. Los análisis dieron un resultado desfavorable: la arteria aorta se encon– traba sumamente deteriorada con peligro de resultados imprevisi– bles en caso de intervención, por lo que ésta no pudo ser realizada. El día 3 de septiembre de 1993 fallecía en la enfermeria de San Antonio a los 77 af1os de edad. Con el P. Clemente -Licinio Luis Martín- desaparece uno de los misioneros legendarios de la Provincia capuchina de Castilla y de la historia de Venezuela: Párroco en Sinamaica y Villa del Rosa– rio; Superior en Saimadoyi; Párroco y Superior en el Tucuco; Supe– rior de Guarero... Fue iniciador del camino al Tucuco; participó en la campaf1a aérea de los indios motilones; construyó la casa parroquial de Villa del Rosario y participó en las obras del centro de Guarero; dio clase en los internados de varios centros misionales; fomentó la ganade– ria y la agricultura... Esto es solamente un pequef1o buceo en el mar de sus hazañas, un flash a la vera del camino de su historia misional. El P. Clemente pasó por la vida como un héroe sin pensar que lo era y sin preocupaciones por darlo a entender. Sencillo y franco; timido por natu– raleza, pero lanzado en el peligro. Qué bien suenan en esta ocasión aquellos versos del P. Calasanz: «... Si eres Cristo has de ser crucificado: no faltarán intrigas a tu paso, ni el cuajarón de sangre en tu costado, ni el brindis enemigo en tu fracaso... Condenado a vivir solo en el yermo, sin el consuelo de una voz amiga, se irá quebrantando tu salud, enfermo de soledad, de fiebres y fatiga... Con la cruz en la mano, crucificado en vida eres tan fuerte 699

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