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oportuno poner al P. Clemente al frente de la parroquia de Villa del Rosario. Durante los años siguientes este religioso, que poseía una recie– dumbre imposible de arañar con traumas o complejos, recorrió to– das las residencias del Vicariato, desde Casigua hasta Guarero. En diciembre de 1969 se encontraba en el Tucuco y a partir de enero de 1970 estaba en los barí. En este año fue destinado a Saimadoyi, donde no existe ni luz, ni agua corriente, ni medios de comunica– ción, ni servicios de sanidad; y allí tendrá que vivir sólo sufriendo humillaciones, desprecios y hasta agresiones físicas. Será ésta una nueva epopeya de quince años, porque no es fácil comprender esa escena de un hombre de 54 años pasando a nado un río en plena crecida, o el ascenso a la sierra de Abusanki por caminos llenos de barro, o el habitar en una vivienda continuamente movida por el vendaval... Toda una larga experiencia de entrega generosa por el Evangelio, como el apóstol Pablo: «... peligros de ríos; peligros de saltea– dores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en descampado; peligros en el mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer... Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las iglesias» (Pablo, 2 Co, 23-28). El P. Clemente terminó por sufrir en estas tierras el contagio de hepatitis beta. El virus HDV acecha a todos los crónicos de hepatitis, siendo la única terapia evitar el contagio; por eso, en 1987, se despi– de definitivamente del territorio indígena de Perijá retirándose a la parroquia de Fundaperijá, en Machiques (no podemos dar estas últimas fechas y estancias como rigurosamente exactas dada la con– tinua movilidad de este incansable religioso). Estando ya de residencia en Machiques, como Vicario de la pa– rroquia, regresó a España con el fin de pasar un período de vacacio– nes, alternando su estancia entre los conventos de la Provincia y sus familiares. En estas circunstancias, sumamente debilitado, se sintió enfermo, siendo ingresado en un sanatorio de Palencia. De aquí fue 698

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