BCCCAP00000000000000000000709

respuesta es decepcionante: No podemos hacer nada; si no pueden con– tinuar, abandonen la zona. La postura del P. Clemente inclinó la ba– lanza ante el dilema planteado: Yo estoy dispuesto a continuar en el Tucuco... Y así la historia misionera pudo continuar y la misión se salvó de perecer en la fosa del pasado. Sinceramente he de confesar que, al escribir estas notas biográ– ficas, he sentido un gran placer cada vez que aparecía el nombre de un misionero. He buscado fechas, notas y datos de interés para con– feccionar su semblanza, y son tantos los que se encuentran que, a veces, se siente uno agobiado por la riqueza de sus vidas, y da pena dejar estos datos archivados para siempre... Pero la realidad se im– pone a nuestros deseos. No me resisto, sin embargo, a recordar ;:ilgunas anécdotas de la vida misional del P. Clemente. Es el 1 de abril de 1Y4Y: cuando el P. Clemente regresa del trabajo en el carro de bueyes, éstos se lanzan como flechas a la sombra donde solían sestear, dan la vuelta al carro al pasar por un tronco y cae debajo el padre partiéndose el brazo derecho. Al día siguiente pudo salir para Machiques y al otro hacia Maracaibo. En el hospital de la Beneficiencia le pudieron arreglar el brazo, regresan– do a Machiques el día 12, y al Tucuco el día 22 de julio. De aconteci– mientos semejantes a éste está sembrada la vida del P. Clemente durante los años que permaneció en la misión de Los Ángeles del Tucuco, que más que una misión tomada por los ángeles, parecía un territorio conquistado por «el diablo». El 14 de septiembre de 1950 aparecen en la prensa titulares como éste: «FLECHADO OTRO MISIONERO EN PEK[JÁ: ha sido flechado por los indios en la misión de Los Ángeles (Perijá) el R P. Cle– mente de Viduerna, misionero capuchino del Vicariato Apostólico de Ma– rhiques». Por su tinte novelesco po<lía servir de texto para una película de aventuras; lo que pasa es que no fue algo ficticio, sino real. Resumo algunos párrafos del suceso, que fue relatado por Fray Marcos de Yudego, testigo presencial del acontecimiento: 695

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz