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El P. Clemente había nacido el 7 de agosto de 1916 en Viduema de la Peña, provincia y diócesis de Palencia. Realizó los estudios primarios en su pueblo natal hasta 1928, año en que ingresó en el seminario de El Pardo. Inició el noviciado en Bilbao el 12 de agosto de 1932, emitiendo la profesión temporal el día 15 de agosto de 1933. Cursó los estu– dios eclesiásticos en Montehano, hasta 1936, y en León concluyó la carrera sacerdotal en 1943. En esta misma ciudad profesó solemne– mente el 8 de junio de 1941, siendo ordenado de presbítero el 21 de marzo de 1943. Poco tiempo después de ser ordenado sacerdote fue destinado a las misiones de Venezuela, incorporándose al Vicariato Apostólico de Machiques el 20 de octubre de 1944. En Villa del Rosario, Sina– maica y Machiques pasaría los primeros años de su vida misional haciendo suplencias y ayudando a los religiosos. El 2 de octubre de 1945 el P. Cesáreo de Armellada y Fray Pri– mitivo de Nogarejas fundan el centro misional Los Ángeks del Tucuco adonde, una vez organizada la primera comunidad capuchina, llegó el P. Clemente por primera vez. Era el 14 de septiembre de 1947. El inicio de esta misión fue, como en todas las demás, tenso y difícil: aparte de la carencia de recursos humanos, era una región plagada de animales dañinos, sin caminos, con grandes riesgos para contra– er el paludismo y dominada por la eterna rivalidad entre los distin– tos grupos de indios yukpas y de éstos con los watias. A los tres meses de llegar a la misión tiene que llevar a Maracaibo a dos heri– dos de flecha; el 30 de mayo de 1948 debe asistir también al trasla– do de Fray Primitivo, flechado por los yukpas de Shaparu... Son las primeras pistas de lo que supondría ser misionero en aquella re– gión. El clima de tensión en el Tucuco era sumamente explosivo, ya que los conflictos nacían en el interior de la misma sociedad yukpa poniendo la inseguridad y el riesgo en la vida de los indios y de los mismos misioneros. Monseñor Turrado solicitad~ Gobierno fuer– zas de orden público para que se pueda mantener el orden, pero la 694

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