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Castrillo y y Fray Lucio de Mellanzos como «posesionantes» en 1933. Notablemente hábil en los trabajos de carpinteria, cocina, alba– ñileria, sastrería, agricultura y ganaderia, fue también sumamente solícito en la atención a los internados de niños en las estaciones misionales y en el seminario vocacional de Upata. Para desempeñar adecuadamente sus diversos oficios, hubo de hacer largos y penosos viajes a Brasil, conduciendo las arrias de carga y el ganado con que se formaron los hatos de la Divina Pastora y Chinaday, soportando las fiebres palúdicas y numerosos peligros al enfrentarse con los tigres que abundaban en aquellas regiones: cuentan, como dato anecdótico, que se vio obligado a hacer frente y matar a más de catorce de estos animales... En medio de estos percances, unas veces cómicos y graciosos y otros extremadamente serios, transcurrieron los años de labor apostólica de este benemérito misionero. Muchas veces debió recordar este hermano capuchino aquellas peripe– cias que también hubo de soportar el apóstol San Pablo en su afán de propagar el Evangelio dejesús: trabajos, hambre, enfermedades, peligros en mar, peligros en tierra... Son las dificultades inherentes a toda actividad apostólica, pero que, sufridas con entrega y generosidad, sirven de acicate al misionero y le ayudan a vivir profundamente su vocación cristiana y franciscana. BIBLIOGRAFÍA: BOP 29 (1976) 198 s; VM 38 (1976) 272, 11 (1949) 494 499 s; Pacífico 248. 678

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