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festivo como un extraordinario repicador de campanas, tocador de tam– bor e intérprete de melodías religiosas y populares con arpegios. Fray Camilo de Vega: he aquí otro venerable anciano misionero que se marchó dejando una larga ruta de virtudes religiosas y de vida consagrada a Dios y a los hombres. Del Hno. Camilo se conserva la memoria de su figura viva, inconfun– dible e imborrable. Pequeño de estatura, de frente despejada, de barba rala y con una boca grande, que él supo aprovechar para rezar y para sonreír..., fue una estampa viviente de los auténticos hijos de San Francisco. « Tenía este venerable hermano -escribe el P. Cesáreo de Armellada– la agudeza y vena humorística de un Fray junípero y de un Fray Gil de Asís; y llegaba hasta aquello de decir la verdad riendo, aunque aquella vardad fuora amarga, r!ifiril rfp ar:Pptnr.. . T,as innumerables anécd.otas y dichos ingeniosos, con que sazonó su vida, quedarán por largos años en boca de sus hermanos misioneros, igual que su dulce memoria.» Fray Camilo supo unir en su vida la piedad con el trabajo; nunca estaba ocioso, siempre estaba contento, como si el trabajo le quitase las penas. BIBLIOGRAFÍA: BOP 16 (1963) 218;AO 80 (1964) 63;EV 22; VM 25 (1963) 270; Pacífico 237; BOC, n.º 10 (1963) 294 s. 633

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