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Efectivamente, en 1939, el P. Tirso de Escalante, Superior, es trasladado a Araguaimujo, supliéndole el P. Basilio de Barral en compañía del joven y entusiasta P. Conrado de Cegoñal. En 1940, al ser clausurado el centro misional de Amacuro y entregadas sus dependencias al gobierno, se incorporó al centro de Araguaimujo, para continuar sus trabajos misionales. Oficialmente se incorporó a este centro el día 14 de abril de 1940. En 1946 fue trasladado a Tucupita el P. Basilio de Barral, siendo nombrado en su lugar, como Superior de la misión de San Francis– co de Guayo, el P. Conrado de Cegoñal (parece que este nombra– miento debió tener carácter provisional, ya que, al parecer, no fijó su residencia en Guayo de manera permanente hasta 1948. No re– sulta fácil ajustar las fechas durante estos años de su vida porque el trabajo misional lo desarrolló, alternativamente, en casi todos los centros del Delta Amacuro). Llegado el año 1954 se traslada, por segunda vez, a Araguaimu– jo y, en 1957, a Tucupita, como Superior y Párroco. En 1960 regre– sa a Guayo; en 1966 su destino es Tucupita y nuevamente Guayo en 1974. Ciudad Bolívar en 1977; Maracaibo en 1979 y Barquisimeto en 1980 fueron los últimos destinos de este religioso durante su permanencia en las misiones de Venezuela. En 1982 regresó definitivamente a España, siendo anexionado a la fraternidad del convento de Vigo con dedicación, casi exclusiva, al ministerio del confesonario. Hacia el año 1980 comenzó a sentir molestias en la cabeza y, después de varios análisis clínicos, le fue detectado un tumor cere– bral que le fue extirpado quirúrgicamente. Casi todas las interven– ciones suelen dejar sus huellas en el organismo: deterioro de la agilidad física y pérdida progresiva de la memoria. En esta situación es ingresado en la enfermería de San Antonio. El 8 de agosto de 1992 el hermano encargado de la enfermería provincial juzga conveniente trasladarle al convento de Montehano 614
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