BCCCAP00000000000000000000709
Con las fuerzas físicas disminuidas y con un molesto temblor de manos que le impedía toda actividad, incluso el reposo, transcurrie– ron los últimos días de su vida. Fue especialmente molesta la última semana, en que se vio obligado a guardar cama en medio de gran– des calenturas. Después de tres días de plácida agonía, falleció el día 3 de agosto de 1954, a la edad de 83 años y 57 de vida religiosa. Los que conocieron al Hno. Bernardo afirman de él que fue un religioso sumamente trabajador. Fue, durante varios años, adminis– trador de la revista El Mensajero Seráfico, por la que trabajó con entu– siasmo aprovechando todas sus salidas y viajes para conseguir su propagación. Con el mismo entusiasmo trabajó en la recaudación de medios materiales para la construcción de la nueva iglesia de Jesús de Medinaceli, que pudo ser inaugurada en 1930. Otra importante labor que le confiaron los superiores, no exen– ta de dificultades, fue la de «limosnero» del Seminario Seráfico, la– bor difícil, que le acarreó numerosos sufrimientos y desprecios en varias ocasiones. El Hno. Bernardo tuvo como una de sus virtudes más características el amor al trabajo, en el que nunca contó las horas empleadas. Con una admirable capacidad de sacrificio, radicada en sufe y en el amor a las cosas de la Orden, estuvo dispuesto a sufrir y a soportar con resignación los sinsabores propios de su oficio de limosnero que, por unos motivos u otros, hubo de desempeñar en circunstancias difzciles y poco propicias para el éxito. Fue además, y aquí puede estar el secreto de su energía interior, un hombre de vida espiritual profunda, y amante de nuestra Orden: el trabajo, el respeto a nuestras leyes y tradiciones, la pobreza, la modestia y el recogi– miento, fueron virtudes ejemplarizantes que adornaron su vida capuchina, en bien de los religiosos y de cuantas personas le conocieron. BIBLIOGRAFÍA: BOP 7 (1954) 136 s; AO 72 (1956) 324. 606
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz