BCCCAP00000000000000000000709
en el colegio de El Pardo al P. Francisco de Santibáñez. Recibió la carta de admisión y también su primera decepción: a causa de un defecto en la mano no podría estudiar para sacerdote. En 1934 tuvo una entrevista con el P .Justo de Villares, a quien comunicó nueva– mente su deseo de ser religioso, pero el fracaso volvió a poner a prueba su vocación incipiente, esta vez por motivos diferentes: en la trascendental tarea de hacerse a sí mismo no puede desvirtuarse la decisiva influencia de la familia; esta tarea no fue excesivamente generosa con Adolfo al intentar disuadirle de sus intenciones voca– cionales. Ésta fue la causa de que, por segunda vez, quedaran abor– tados sus deseos de ingresar en la Orden. Finalmente, consiguió iniciar sus andanzas por los caminos del Señor: el 7 de enero de 1936 ingresó como postulante en el convento de León, hizo su no– viciado en dicho convento y Pmitió h prim~r;:i profesión en Bilb;:io, donde habían sido trasladados los novicios para trabajar en las obras de acondicionamiento de lo que sería, posteriormente, el no– viciado de la Provincia. En los conventos de León, Gijón,Jesús de Medinaceli y El Pardo nos han quedado señales de su buen hacer en el trabajo de albañile– ría, realizando diversas obras en compañía de otros hermanos que fueron verdaderos expertos en el trabajo de la construcción. Tam– bién sus conocimientos de agricultura dieron sus frutos durante los años que tuvo a su cargo la huerta del convento de El Pardo. También ejerció el oficio de limosnero durante los días difíciles de la Guerra Civil española, soportando muchas dificultades y con– tratiempos en el afán caritativo de remediar las necesidades de los religiosos. En 1950 se inició una nueva etapa en la vida de Fray Teodoro. Fiel a la consigna de capuchino, misionero y santo, que tanto se incul– c;:iha a los seminaristas de El Pardo y que él debió escuchar, en más de una ocasión, los superiores le concedieron saciar su inquietud misionera, llegando a Venezuela a principios del año 1950. En Mé– rida trabajó en la construcción de la casa parroquial <le Belén; en La 565
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz