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1 Julio gó la noticia de su nombramiento como obispo y también comen– zaron a aflorar las primeras sospechas de su enfermedad. Cuando fue consagrado obispo muchos pudieron advertir que su aspecto fisico estaba desmejorado: se le aconsejó un chequeo médico pero, al parecer, no se le detectó ninguna anormalidad. En abril de 1993 regresó a España para celebrar, con su pueblo y su familia, el recien– te nombramiento como obispo: las señales externas son muy paten– tes y todos sospechan que es portador de alguna grave enfermedad. ¿Cómo se pueden explicar su anemia, falta de apetito, pérdida de peso, cansancio y agotamiento en un hombre tan fuerte y tan activo como él? El 24 de abril llega a Madrid débil, cansado y abatido por los dolores que no le permiten descansar. Se encuentra cada vez peor. El día 26 se le propone hacerle un estudio a fondo de su estado en el sanatorio de La Milagrosa: análisis, radiografias, scaner, gam– magrafia... El día 6 de mayo, mientras él espera en la enfermería, van llegando los resultados y, entre ellos, el más temido: «cáncer de páncreas» avanzado, con metástasis en el hígado, arterias y otros órganos vitales. El 17 de mayo es sometido a una operación que pudo realizarse sólo parcialmente a causa del estado avanzado de la enfermedad y con pocas esperanzas de recuperación. Considerado el estado irreversible y la inútil incidencia en nuevas operaciones, fue enviado a la enfermería de San Antonio, donde prosigue su calvario físico y moral. El 25 de junio le llega un «remedio» de Vene– zuela que dicen haber sido eficaz en muchos casos: la verdad es que resulta una forma ilusoria de mantener vivas sus grandes esperan– zas de regresar a las misiones. El día 2 dejulio de 1994, en las primeras horas de la madrugada falleció lenta y plácidamente en la enfermería de San Antonio, a la edad de 52 años. Sus restos fueron trasladados a Turcia, su pueblo natal, donde el día 3 tuvo lugar un solemne funeral con asistencia de más de 42 sacerdotes, el Vicario provincial de los capuchinos, el administrador de la diócesis de Astorga, familiares y vecinos de su pueblo natal. Sus restos resposan en el cementerio de Turcia. 546

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