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594 C(ALVERNIA» Si en los banquetes mundanos se procura la ele– gancia y la etiqueta, ¿por qué en este banquete divino no se ha de procurar la decencia, la mo– destia, la compostura, la honestidad externa, la reverencia que se debe al Rey de reyes que va– mos a recib:r dentro de nuestro pecho? ... II. Por parte del alma.-Es condición esencial el estado de gracia; no se puede comulg3r con la culpa grave en el alma; se cometería un gra– vísimo s2crilec:io; en lugar de aprovechar, el sa– cramento prrjud:caría enormemente... «El que comulga en pecado mortal se traga la condena– ción eterna», dice S. Pablo (108). l. Evitar los pecados veniales deliberados.– Ciertamente que los pecados veniales no im– piden la Comunión, n·i tampoco excluyen en ab– soluto el fruto ext opere operato; pero, si son de– liberados y reiterados, mitigan la caridad, dis– minuyen el fervor Y, por consecuencia, los frutos de la Comunión. Un alma deliberadamente ad– herida a las rosss creadas, ligada por un hábito vicioso, presenta mús o menos dificultades para la acción de la gracia... 2. Rectitud de intención.- Debe hacerse por fines santos, sobrenaturales, de glorificar a Dios, santificarse y hacer bien a los demás... Se deben exc1u 1 r los fines menos rectos, como la vanagloria, la estima de los hombres, la costumbre rutinaria, todos los fines que no sean conformes a la san– tidad rlel sacramento que se recibe ... 3. Cumplimiento ,fiel ele los deberes.-El cum– plimiento de lo;,. deberes generales y los del pro– pio estado es una. preparación remota necesaria. Esto está ya incluido al hablar de los pecados graves y levrs: uorque el que no cumple con sus deberPs pera grave o levemente, según la natu– raleza y obligación de los mismos. Sin embargo, oueremos decir que el religioso, antes que a las devociones o preparaciones particulares y priva- et bibit indig1w, iuclicinm cliju.dicans corpus DO"mini.

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