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DÍA VIII.-(<DillS Il\UTATIONIS ET Al\IORIS)) 585 que acudiese alli reportase las gracias humilde– mente impetradas, como admirado y fuera de sí, dijo: «Pero, ¿es creíble que habite Dios con los hombres de la tierra?» Pues lo c¡ue apenas pa– recia creíble a Salomón, lo tenemos nosotros rea– lizado de un modo maravllloso en nuestros alta– res por medio de la Eucaristía. En el templo se manifestaba una especial protección; aquí está Jesús real y verdaderamente en Persona; aquel templo era uno solo, adonde acudían los hijos de Israel; aquí se multiplica dondequiera que se halle la Hostia consagrada, sin limitaciones de tiempo y de lugar. Bien poclemo::; exclamar: No hay nación tan grande que tenga los dioses tan cerca de si como nuestro Dios está cerca de nos– otros (í9J. Desde todos los templos, desde todos los sagrarios del mundo, nos dice: «Venid a Mi, que soy vuestro Compañero en la travesía de este proceloso mar del mundo, para que no perezca1s; venid a Mi, que soy vuestro Maestro, y Yo os enseñaré la verdad y el bien, para que io aora– céis; venid a Mí, que soy vuestro Médico, y Yo os curaré de vuestras enfermedades espirituales y corporales; venid a Mi, que soy vuestro Padre, y Yo os cuidaré en mi casa como a hiJos muy amados; venid a Mí, que soy vuestro Esposo, y Yo os u::liré a Mí con vínculo sempiterno de amor y de predilección; venid a Mí todos los que tene1s hambre y sed, y Yo os saciaré com– pletamente: Comed y bebed cuanto queráis. Ve– nid a Mí, finalmente, todos los que estáis atri– bulados y cargaclos, y Yo os aliviaré (80). Si alguno tiene sed, que venga y beba» .(81). No vemos a Jesús con los ojos corporales, como le vieron los Apóstoles y discípulos; su Majestad está velada por las especies sacramentales. En la cruz se ocultaba sólo la divinidad; aquí se oculta (í9¡ Non est alía natío tam urandis, quae habeat deos appro¡1inquentes sibi, sicut Deus noster adest cun– ctis ob"ecrantíbus nostris. Deut., IV, 'l. (80) Venite ad me omnes, qui laboratis, et oneratt estis, et ego refíciam vos. Matth., XI, 28. (81) Si quis sitit, veniat ad me, et bibat. Joann., VII, 37. «ALVERNIA» 38

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