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554 ((ALVERNIAJ} la calma necesaria para la paz. La imposibilidad de rea:lzar tocios esos deseo;;, aunque sean lícitos y santos, el tumor ae no poder llegar a satisfa– cerlos, l&s contrariedades que se presentan pre– vistas o ímprevis,tas, necesarias o voluntarias, causan la irntaclón, la preocupación y _tal vez la indignacion. El l1om1Jr0 .murmura, prorrumpe en palabras oI..:nsivas, se llena de mal humor, se hace in;;oportable a s1 mismo y a los demás. Por esto decía el Eclusiástico: Se;ior, alejad de mí todo deseo (210J. y David: Jvo me entregues, Sefior, ,m voder de mis del!eos pecadores .l211J. Es nece– sario conocer de que naturaleza son nuestros deseos, qué 1inalldaa se proponen y con qué me– aios co..-itamos p2,ra rea:1zar.us . Lo::; deseos malos deben recl1az:11·s0 con diligencia; los buenos o índifere.1tes deoc:n ¡:;e,,;arse y ex::tminarse antes de ralízarlos. Nur1ca se deben tomar ias decisiones en momento de ag:tación; es necesario esperar pacientemente el nwmel1to de calma y de saü– gre fría para decid,rse, sobre todo en las cosas de importancia y en ias grandes empresas. Los deseos no son buenos si no se con;i'orman en todv con el divino beneplácito. Para conservar la paz del alma es necesario desear pocas cosa:;, y las pocas cosas que se desean, co.1. moderación y calma, relir:éndo~as todas al cumplimiento de la voluntad de Dios. Lo que dixecta o indirecta• mente no se ordene a este objeto final debe re– chazarse o abandonarse. Debe moderarse también la actividad en las obras. En la vida espiritual es nocivo el quietis– mo, la holgazanería, la pusilanimidad; debemos obrar con Cillígencia las obras del Señor; pero la excesiva actividad puede perjudicar. Algunos tie– nen un temperamento ardiente y carácter fo– goso, desean hacerlo todo en un día, santificarse a si mismos y a los demás en breve tiempo; son como un fuego devorador, que todo lo quieren destruir, camblar, transformar... Obran contra (210) Et onine desiderium averte a me. Eccli., XXIII, 5. (211) Ne tradas me, Domine, a desideno ineo peccu– tori. Ps. CX.."\'.:::IX, 9.

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