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543 la cansa el retiro, gusta de los atractivos mun– danos y pierde el gusto a bs de Dios. El D.lma sin paz es como la veleta de una torre que se muevcc en dir::cción del vlcnto más fuer– te,. El alma fundada en la p:iz es como una to– rre flrme que desafía los v:entos y las borrasc:1s. El alm:1 sin paz comrrn.rable a una barqui- 11::, en un mar agitado; el alma en paz es seme– jante a la mi,,ma barquil.lct en un mar tranquilo y ser2no; cuanto es p21igroso navegar en medio de k, tempest:1d, t::mto es delic:oso navegar en medio de la caln1a. El dlvino timonel que dirige el :: i.ln: a ::i. través del mar de la v:da. quiere la c::üma; Dlos dice que no quiere la conmo– ción \ 177l. La paz predicó y recomendó también el Sé'ráfico Patriarca en su Regla, en sus exhor– taciones. Cuando entréis en una casa saludad di– ciendo: «L0, paz sea en estn, casa,> (173); cuando encontréis a uno, saludadle: El Se-ñor te clé p'lz ( 179). A sus discípulos, enviándoles a predi– car, les rl 1 ce: «Id, amados hermanos, de dos en dos por Udas las regiones de J[1, tierra, y anun– ciad a los hombres lo, paz y la pcnitenci[t, para que ohté'ngan el perdón de sus pecados» (180). La paz dispone a las comunicaciones divin'.ls; porque er.. la serenidad y en la cnlma es donde se puede oír m"jor la voz de D!o,<. E,1 la tran– quilidad de la Magd::lena a los pies d•e: Salvador es donde se puede escuchar cclP.,tial doctr:– na, y no en la agitación de :M,.r'' 1,. que anda muy solícita y se turb::1 de muchas cosas (181). «Sed humildes y vivid en puz, y Jesús estará con vosotros», dice la Imitación (182). La paz nos ha– ce distingutr los movimiento.s c1, Dios ele los mo– vimientos de la pasión o del d'::1blo. Los movi– mientos qae proceden de la r;r:1cia, al mlsmo tiempo que son activos y cfic'.:lces, son también Tres Sor:'., n. ~(). V. I-ITI,fl" Fr:::,r-r::~~, hlC'::lcs... , 1. 73 Y Sifl.S. r X, 41. (1831 L21J. II, 'f'1-:!2·, III.

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