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536 «ALVERNIA» --------- de la Cruz, es remedio poderoso para vencer la tentación. Mi Rc•c.wntor, pendiente del patíbulo, agonizante, mu2rto por mi, ¿y yo deleitándome en el pecado, cruciüc~mdoie ae nuevo'! ¿Te atre– verás, alma mm, a clavar eso.;; duros clavos en sus pies y m::u:Js, a metn e.c;a lanza por su cos– tado? lJJ LOS SACfüUVIE.J.'<TOS.-La confesión contrita y humilde purifica y fortalece. La manifestación sincera de las tentaciones impuras al confesor, desahoga. Sus consejos y exhortaciones, alien– tan. Si es padre, nos dará la mano; si es médico nos indicará el remed;o; si es pastor, nos librará de los lolJos y nos e;onducira por ouen camino. Cuando S(c mamüe0tan al coniesor las tentacio– nes se tienen ya medio venc:das. Un sabio con– sejo y una r<;comendación patt:rnal pueden disi– par ilusiones, deshacer enredos ... La santa misa, las v:sitas a Jesú::; sacramentado, y principal– mente la comun;on frecuente o diaria, son an– tídotos contra las tentaciones. La Eucaristía es un manjar que fortalece para subir hasta ei mon– te de :a perfección. Alimentémonos con este pan, bebamos de este; vino, y no tendremos ni hambre ni sed cte otros placeres. Caigamos de rodillas ante JC;sús en el tabernáculo, antes que de bruces en el abismo del pecado deshonesto... 11) DEVOCIÓN A LA VIRGEN.--Por último, profese– mos una devoción tierna, constante, humilde y filial a la Virgen Santísima, cuyo nombre ahu– yenta los demonios. Cobijémonos bajo su azula– do manto, arrojémonos en sus maternales brazos como sus hijos necesitados, y Ella, Madre de misericordia y Refugio de pecadores, nos socorre– rá. Recemos el Avemaría, el Ave maris Stella, yrlncipalmente la estrofa: Virgo singularis, Jnter omnes mitis, Nos culpis solutos, Mites tac et castos;
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