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DÍA VII.---{(D!ES PEf~FECT.:O.t~r~;)) 531 que le favorecen. Todo exceso en esta materia suele degenerar en impurezas. San Pablo nos clice que nuestra modestia sea manifiesta a todos los hombres (153). Es necesa– ria la modestia, el recato y el respeto consigo mismo en todo lugar y tic'mpo, en p-.'.iblico y en privado, solos y acompañados. En lo más recón– dito de nuestra celda nos ve Dios y nos acompa– fü::, el Angel Custodio. Ninguno haga solo y en privado lo que no se atrevería a hacer en público. Cuerpos consagrados a Dios no deben profa– narse con acclones im1nrns. Sobre todo los sacer– dotes, cuyas manos consagradas reciben todos los días la Hostia sacros::mta, distribuyen la co– munión a los otros, bendicen los objetos y las personas, dan la absolución sacramental; en una palabra, son instrumentos sagrados de santifica– ción, no deben prof2.aarse con las inmundicias clel pecado. Recordad el ejemplo de S. Pedro de Alcántara, que ni aun en la enfermedad quería s::r tocado por el enfermero (154). Si así se ex– presaba este santo escuálido y penitente, ¿cuán– to más los que t:encn un cuerpo robusto y lleno de vida? Mortificación de los sentidos internos.-No basta mortificar los sentidos exteri.ores; es ne– cesario mortificar también las facultades inter– nas. Aunque se cierren los ojos se pueden con– servar las imág2nes en la fantasía, los recuerdos en la memoria. Eo dice de S. Jerón:mo, que, no obstante sus rtgurosas penitencias y la soledad en que vlvía en Jerusaién, algunas veces se veía como trasladado a las delicias de Roma. El alma casta rechaz'.l con prontitud esas imaginaciones vivas, los ensueflos inútiles y fantásticos, las re– presentaciones peligrosas, los objetos vistos, las cosas oídas en conversación, confesonario o con– sulta. Todo acto interno de imaginación, memo– ri:i, pensamiento, tentación, sugestió:i, etc., debe n!nrlrstia re tra nota sit omnil1us hominibus. . [). DrrT. lR octtib.
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