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514 ((ALVERNIA)) de una materia indiferente que no excita la sen– sibilidad. 4) Llegar a no tener ningún movimiento des– ordenado en esta materia, ni en vigilia ni en sue– ños, como si se careciera de sensibilidad sexual. Esto supone una gracia y privilegio singular que Dios nuestro Seflor concedió graciosamente a al– gunos santos, como Santo Tomás de Aquino, des– pués de la victoria que obtuvo contra aquella mu– jer solicitante (105). En virtud de la gracia divi– na, llega el hombre en ese caso a gozar de una felicidad semejante a la del primer hombre en el Paraíso terrenal antes de la culpa original. Pres– cindiendo de esos dones especiales, la generalidad de los hombres, incluso los santos eminentes, tie– nen que luchar constantemente contra los estímu– los de la carne; tienen que sostener un combate continuo contra los apetitos desordenados de la concupiscencia; porque la vida del hombre sobre la tierra es una milicia, dijo el santo Job (106). Siendo, pues, una virtud difícil, es necesario pro– poner algunos motivos que nos muevan podero– samente a conseguirla. Tratándose de religiosos llamados por Di.os a un estado de perfección, no creemos necesario demostrar que la observancia lll.el precepto y del voto es de absoluta necesi– dad para. la salvación. Esto está claro y tenninan– te en la Escritura y en la doctrina de la Iglesia. Indicaremos algunas ventajas que nos hagan más amable la virtud. II. MOTIVOS QUE NOS DEBEN MOVER A PRACTICAR LA CASTIDAD 1) Dios ama de una manera especial las almas puras.--,-La primera fuente de pureza virginal es Dios mismo. Prima virgo Trinitas est. El Padre Eterno, con acto purísimo de su mente, engendra perpetuamente el Verbo Eterno; el Padre y el '1051 n. 1101. (JPBJ VII. l. ?J Mí tica. lib. II. cap. II, snper terral'/. Job. 1

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