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512 «ALVERNIA)) l. NATURALEZA, ESPECIES Y GRADOS DE LA CASTIDAD Naturareza.-Los goces sexuales que Dios puso en la naturaleza humana tienen por fin perpetuar la especie, transmitiendo la vida por medio del uso del legítimo matrimonio. La castidad, en ge– neral, prohibe toda delectación sexual volunta– ria fuera de los actos lícitos matrimoniales. Esta virtud, en fuerza del sexto mandamiento, obliga a todos los hombres. Ese precepto del decálogo puede elevarse a un grado superior por medio del voto, que consiste en la renuncia voluntaria a los placeres lícitos del estado matrimonial. Esta renuncia puede ser privada o pública, temporal o perpetua, simple o solemne. De aquí las diver– sas clases de votos que existen: privados, públi– cos, temporales, perpetuos, simples y solemnes., Prescindiendo ahora de su diversa naturaleza y efectos jurídicos, el voto obliga a la persona que lo verifica a abstenerse, mientras él dura, de todo acto interno y externo contrario a la castidad; de tal modo, que, obrando en contra, comete do– ble pecado: uno contra el sexto precepto, y otro contra el voto hecho. Especies.-La castidad puede ser de tres clases: cOn'Jfugal, viclual y virginal. La primera consiste en la completa abstención de placeres carnales fuera de aquellos que hace lícitos el estado del matrimonio; la segunda. en la completa absten– ción de placeres sensuales desnués de la muerte del consorte; la tercera. en abstenerse comple– tamente de los placeres lícitos e ilícitos. Esta nuede ser material y formal. La material, que reside en el cuerno, consiste en la integridad cor– noral; la formal, que reside en el alma, es el acto y propósito firme de la voluntad de con– servarse virgen. La virginidad formal no puede arrebatarse por coacción o violencia; sólo por un. acto libre de la voluntad aue quebranta el precepto deliberadamente. Si es por pensamiento

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