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DÍA VII.-(<DIES PERFECTIONIS» 507 perpetuamente bajo el cielo queráis tener» .(94). Esta debe ser nuestra única herencia y nuestra única esperanza. IV. MODELOS Y EXHORTACION Para aprender la pobreza, estudiémosla en Je– sucristo. Nació pobre, no teniendo ni siquiera una casa. No había para María y José albergue en Be– wn. Vivió pobre en la casita de Nazaret, ganando el pan con el sudor de su rostro. su Mactre y su ..t 'ad.re putativo, s. José, fueron pobres. Se rodeó de Apóstoles pobres. Y de tal manera murió po– bre, que pudo decir con verdad: Las zorras ne– nen sus cuevas; las aves del cielo, nidos; pero el ilijo del hombre no tiene dónae reclinar la cabeza (9;¡). Escnoe S. Buenaventura: <<El Señor d.e los ángeles no sólo fue pobre naciendo, po– bre durante su vida, sino que fué paupérrimo en su muerte. ¡ Oh, todos los que la habéis prome– tido!, atended y ved cuán pobre es aquel Rey de los cielos en el tiempo de su muerte! Fué despo– jado y privado de todo, incluso de sus vestidos, sobre los cuales echaron suertes» (9d). ¡Oh, qué admirable ejemplo de pooreza nos dejó Jesús des– de el pesebre al sepulcro! Francisco de Asís, ver– dadero imitador de Cristo, se desposó con la po– breza, renunció a la herencia paterna y hasta se despojó de sus vestidos delante del Obispo; mendigó el pan de limosna, se mezcló con los mendigos, vivló en conventos y tugurios pobrísi– mos, vistió hábitos ásperos y remendados, reco– mendó a sus hijos la pobreza con las palabras, los ejemplos y 10s preceptos; es llamado en el mundo entero con el nombre del «Poverello». Di– ce Tomás de Celano que «l' 7 rancisco procuró du- tiH¡ I,cgla, cr.p. VI. tiJGJ v ,,,pes 10,cus Flabent et volucres coeli nidos, Fi– lias ILOlilHHS "º" /wot::-c ubi caput rec¡¡net. Mattn., VlII, 20. (!Jo/ JJe perf. ritae ad Sorores, cap. III. n. 6, t. VIII, p, 113.
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