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496 «ALVERNIA)l lo desean vivamente. Esos son los mendigos o po– bres de solemnidad. b) Los que han sido favorecidos por la Pro– videncia con bienes de fortuna. poseen riquezas, rentas, palacios, etc.; pero no tienen su corazón puesto en las riquezas, hacen buen uso de ellas y eJercitan la caridad cristiana. Esos tales son ricos de cosas temporales, pero pobres de espíri– tu. No son muchos, en realidad, pero los ha ha– bido y los hay. En la hagiografía cristiana en– contramos santos ricos como reyes, príncipes, per– sonas ilustres que no les faltaron rbundantes bie– nes de fortuna, pero que en medio de la abun– dancia fueron pobres de espíritu y se santifi– caron. e) Los que no tienen nada ni desean tenerlo, han hecho renuncia de todo lo que tenían o po– dían tener; con la voluntad y la obra se des– pojan de todo para me,ior servir a Dios. Jesu– cristo diio: El que no renuncia todo lo que posee no vuede ser mi discípulo (61). Para seguir a Jesucristo es necesario ser pobres de hecho y de voluntad, efectiva y afectivamente. Con la vo– luntad y con los hechos imitar a Aquel que por nosotros se hizo pobre siendo rico, a fin de q11e nor su vobreza nosotros fuéramos ricos (62). A 0sta pobreza de hecho y de espíritu van vincula– rlas muchas excelencias, utilidades y promesas. Indicaremos algunas de las principales. 11. EXCELENCIAS Y UTILIDADES DE LA POBREZA La nobreza, físicamente conslderada, es un mal, v. naturalmente. aborrecible. Todo lo que impo– ne sacrificio y privación Ps contr::irlo a 1a natu- (61) Sic erqo nmnJ~ ex '1.10]J1r::, q111 nn11 n1n11Hn1~. n11r1p 'nOssiclet, non pote,r;t 1neus lus. L1,w.. XIV. 33. (62} Quonian 1 nronfi?r est-, r11·m pooPt ,1;res. ut il/fo,¡ II Cor,, vnr. 9.

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