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DÍA VII.-<<DJES PERFECTTONI'S\\ poseer bienes en privado, pero lo pueden en co– mún. Los religiosos franciscanos, en virtud de 1a Regla. ni en privado ni en común. El fraile me– nor de votos solemnes no puede tener dominio, oropied:,d, usufructo. uso Jurídico, ni en particu– lar ni en común. Só1o se le nerrnlte el simple uso de hecho, al cual ningún hombre nuede re– nunciar, oor ser de derecho natural e indispensa– hle para la conservación de la vida. Lueg-o el voto de pobreza en la Orden seráfica es mucho más severo v estref'ho crne en otras Ordenes o Con– e-re1wclones. E1 voto de pobreza, ron mayor o menor rig-or seg-ún la diferente leg-islación. es Psencial o indispensable nara todos los que quie– ren vivir en el estado religioso. El voto se ordena P. desnrender al reliP."ioso de las cosas materiales oar"- consat;rarse exclusivamente a los bienes del esníritu. Su intento es deiar al religioso libre nara las cosas de Dios y facilitarle el camino de la nerfección. Es necesario no <'Onfnndir eJ 11oto con la vir– tnrl Se nuede rl,:ir Ja virtud sin el voto y el voto sin la. virtud. Un r!co aue es pobre de esnír!tu, seg-úP. el sentido evang-éli~o. tiene la virtud. pero no tiene el voto: un pobre dP hecho que hizo voto de observar la nobreza. pero que, sin em– b,:irgo. codicia los bienes, s 0 apega a ellos, los ado– ra como a idolillos r:le su cor:u1ón. no tiene la virtud de la pobreza. por lo menos en grado n°rfecto. El voto se ordena a la virtud, v no la virtud al voto. Dice S. Buenaventura que hay una gran distancia entre tener dinero y amar el di– nero. Muchos hay que lo tienen y no lo aman; otros. que no lo tienen, nero lo aman: otros, que lo tienen y lo aman; finalmente, otros que ni lo tienen ni lo aman .(60). Por eso se suelen dis– tinguir tres clases de pobres: a) Los que no tienen ni poseen nada, que vi– ven de la caridad ajena, solicitando la limosna de puerta en puerta, pero que aman el dinero, (60) Avo/o_qirt ¡Jaupcrum, VII, VIII, P. 27il,

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