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48ti «ALYJ:!RNlAJ) ---------- ligión, y llegará al puerto de la bienaventuranza descansadamente. g) La obediencia es gratisima a Dios.-Es un sacrificio de la propia voluntad muy aceptable a.i Señor, como lo ha manifestado en la Escritura y en los prodigios obrados en sus santos. El Se– ñor dirigió a su sierva Santa Catalina de Sena estas palabras: «¡Cuán dulce y gloriosa es esta vlrtud, que encierra en si todas las virtudes! Concibióla y dióla a luz la caridad. En ella está asentada la piedra de la santa fe. Quien se hu– biera desposado con 1a obediencia, ya no sufre, sino que goza de paz ... Las privaciones no le causan afllccion alguna, porque la obediencia le enseíió a no desear sino a Mi solo, que, si qui– siere, puedo colmar todos sus deseos... ¡Oh, obe– diencia, que navegas sin trabajo y llegas sin pe– lig-ro al puerto de la salvación! ¡Tú te asemejas al Verbo, mi unico Hijo; cruzas el mar en la bar– ca de la santísima cruz, pronto a padecerlo todo antes que apartarte de la obediencia del Verbo y faltar a sus enseñanzas! ¡Cuán grande te hace ser la larga perseverancia! Tan grande, que lle– gas desde la tierra al cielo; porque Tú, y sola– mente Tú, le puedes abrir» .(32). III. CUALIDADES DE LA OBEDIENCIA Para que la obediencia sea perfecta, debe re– vestir algunas cualidades, entre las cuales seña– lamos las siguientes: P Debe ser sobrenatural.-Es un principio fi– losófico y teológico que toda autoridad legítima viene mediata o inmediatamente de Dios. El Apóstol S. Pablo lo dice expresamente: No hay potestad que no venga de Dios .(33). Consideran– do el origen divino de la autoridad, todo hombre que la posea es un ministro de Dios, es su re– presentante visible, el órgano por el cual ma- t32J Dialogue, trnd. Hurtand., t. II, p. 259-260. 133) Non est enim potestas nisi a Deo. Rom., XIII. l.

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