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DÍA VII.-<<DIES PERFECTIONIS)) 483 '.o voto explícito de obediencia según la regla, porque implícitamente contiene los otros dos. cl La obediencia es como madre y custodia de las demás virtudes.-San Agustín llama a la cbediencia madre y guardiana de las virtu– des (22); y S. Gregario Papa, que las crea en el ánimo y creadas las conserva (23); Santo Tomás dice que es causa de las demás virtudes en cuan– to éstas nos son mandadas o aconsejadas (24). Si consideramos las virtudes y las leyes como pre– ceptos de Dios, la obediencia entra en todas ellas, incluso en la caridad; porque nos dice el divino Maestro que aquel que le ama observa sus Man– damientos (25). Luego, bajo cierto aspecto, la ob2diencia nos hace practicar la caridad, la pa– ciencia, la mortificación, la justicia, la religión, etcétera, todas las virtudes preceptuadas o acon– sejadas. d) Le obediencia es comparable al martirio. Los mártires dan la vida por Dios; los obedien– tes dan la. voluntad. El martirio de la vida, ge– neralmente, es momentáneo; el martirio de la propic. voluntad es prolongado; el mártir inmola su existencia por Cristo en un momento; el obe– diente inmola. su voluntad por toda la vida. La heroicidad del mártir es grande en intensidad; la hero:cidad del obediente es grande por la du– ración. Creo que es más difícil perseverar toda l::i. vida en la obediencia que morir de un solo golpe de espada. e) La obecliencia cla seguridad y paz.-El que se de,ia gobernar por la obediencia camina se– guro por la vía del cielo. «No hay, dice el se– ráflro Doctor. un camino m:is seguro para la sal– vación que abnegarse a sí mismo por la humilde obediencia» (26). El que se deja llevar de su pro- (22) De Civ. DeL, lib. XIV. cap. XII. JII. P. L .. t. 41, col. 420. (23) Moral., l. XXXV, cap. XVI. M. P. L., t. 76. col. 765 101.1 Summu Tlwol .. IIa. IIne. q, CIV. art. III. 1251 Si diligiti7 me. mandate mea servate. Ioann., XIV. 15. (26) Regui, Novitior, cap. :x;IV. n. l. t. VIII, µ. 4!38.

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