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DÍA VII.-(<DIES PERFECTIONIS}) 477 Vemos que en los reinos de la naturaleza irra– cional el orden por la subordinación de unas co– sas a otras, siguiendo las leyes impuestas por el Creador. En las sociedades humanas vemos tam– bién el orden y la armonía, cuando unos hom– bres se subordinan a otros, cumplen las leyes na– turales y positivas, obedecen a la autoridad. La paz es la tranquilidad del orden; el orden existe cuando las cosas y los hombres ocupan el lugar que les corresponde. Cuando los miembros de una sociedad ocupan su respectivo puesto, cuando unos ciudadanos mandan y otros obede– cen, cuando los superiores dan leyes prudentes y los súbditos las cumplen fielmente, existen el or– den. la armonía, la paz, la prosperidad y la fe– licidad temporal posible de este mundo. La sumi– sión y la obediencia son de capital importancia para la prosperidad de las sociedades y para el bienestar de los individuos. Lo que se dice de to– d::i. sociedad en general, se aplica, especialmente y con mayor motivo, a la.s sociedades religiosas llamadas Ordenes o Congregaciones. Vamos, pues, a tratar de la obediencia, base fundamental de todo Instituto religioso, causa de muchos bienes y origen de innumerables mé– ritos. Traaremos: I. De la naturaleza, fundamento y límites de Za obediencia. II. Excelencias de la obediencia. III. Cualidades de la virtud de la obediencia. IV. Conclusión y exhortación. l NATURALEZA, FUNDAMENTO Y LIMITES DE LA OBEDIENCIA La obediencia es una virtud moral por la cual el hombre sujeta su voluntad a la de Dios o a la de otros hombres, en cuanto son representantes o ministroc ,_;uvos. Esta virtud es una parte de la virtud cardi~al llamada justicia. El objeto for– mal y especificativo de esta. virtud ~s sujetarse

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