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DIA VII Conferencia I (XXVI) DE LA OBEDIENCIA Obcditc prae]Jositis vestris, et sub– facete eis. Obedeced a vuestros suneriores, v estadles sujetos, (Heb., XIII, 17.) El Angélico Doctor, explicando la naturaleza de la obediencia, se pregunta a ver si un hombre está obligado a obedecer -a otro hombre, y res– ponc1.e afirmativamente con las palabras de San Pablo: Obeclececl a ruestros superiores, y estad– les sujetos (2). Y afíade: «Asi como las acciones de las cosas naturales proceden de sus potencias, también naturales, del mismo modo las operacio– nes humanas proceden ele la voluntad. Es nece– sario que en las cosas naturales, las superiores muevan a las inferiores a sus acciohes propias, por la excelencia ele la virtud natural, divinamen– te co:icedida; luego también en las cosas huma– nas es necesarlo que los superiores muevan, por la voluntad, a los inferiores, en virtud de la au– toridad divinamente Grdenada. Mover por la ra– zón es imperar con la voluntad: por tanto, como en el orden natural divinamente establecido los seres inferiores se someten necesariamente a los superiores, de la misma manera en las cosas hu– manas, por orden de derecho natural y divino, están obligados los seres inferiores a obedecer a los superiores» (3). (2) Hebr., XIII, 17. \3) Smn111a Theol., IIa llae, e¡, ClV, art. l.
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