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464 «ALVERNIA" cie de bajeza; porque si se murmura del amigo, es una traición; si del enemigo, una ruin venganza; si. del indiferente, una estulticia; ¿por qué le aco– metéis sin haberos hecho mal :üguno? Se puede decir que el detractor es un villano. El detractor, además de ser aborrecible a Dios, es cletestable también ante los hombres. Los que le oyen mur– murar de todo y de todos espontáneamente, pien– san que en ausencia hará lo mismo con ellos; lo que dice ese hombre de Ticio y de Berta le dirá también de mí, cuando no esté presente. To– dos se guardarán de él y tendrá pocos amigos, a no ser los que sean de su misma condición y tengan la misma malignidad. La experiencia en– seña que Dios suele permitir caer en las mismas faltas que uno critica de sus hermanos; así lo comprueba el testimonio de muchos que se han visto contagiados de la misma enfermedad que denigraban en los demás. La Escritura Santa nos ofrece ejemplos de terribles castigos dados por Dios a los detractores. Murmuraron Coré, Datán y Abirón contra Moisés y Aarón, y luego se abrió lv. tierra y los tragó (314). Murmuró María con– tra su hermano Moisés, y se cubrió de lepra (315). Amán, por vengarse de Mardoqueo, calumnió y preparaba la ruina de todo un pueblo, pero su– cumb1ó del mismo modo que quería vengar– se (316). Sabido es el emp'eño de los escribas y fariseos pani. coc1denar a J0sú~. buscando lazos, ocasiones. inventando calumnias para perderle. El Apóstol Santiago de.srr1.be admirablemente los bienes y los ma 1rs de la lengua. Si alguno cree ser religioso y no refrPna su lengua, su relig-iosidad e" vana ( 317l. Si alrmno no ofende en las palabras éste r.~ un vm·ón perfecto. y puerle, como con un freno. dirigir su cuerpo. Como al caballo s-~ le ponen los frenos para guiar– lo y las naves, aunque sean grandes y con vien– tos co':'.trarios pueden dirir.Yirse con un pequeño r314l Nmn .. x-x:vr. 10. (3151 N11n1.. YTI. 10. (:ql6) F.stl!Pr, VIT 1-10 (317) Jacob, r. 2f'

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