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440 «ALVERNIA)l caridad de Cristo, pronto a dar la vida por sus hermanos. Yo, que estoy entre cadenas por el Seiior, os conjuro que os portéis de una manera que sea digna del estado a que habéis sido lla– mados..., soportándoos unos a otros con caridad, solícitos en conservar la unidad del espiritu con el vinculo de la paz, siendo un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como fuisteis llamados a una misma esperanza de vuestra vocación. Uno sólo el Señor, uno el Dios y el Padre de todos..., si– guiendo la verdad con caridad, en todo vayamos creciendo en Cristo, que es nuestra cabeza (244). Y añade: Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún refrigerio de caridad ... , haced cumplido mi gozo, sintiendo todos una misma cosa, teniendo una misma caridad, un mismo es– píritu, unos mismos sentimientos: no haciendo nada por tema, ni por vanagloria; sino que cada uno, por humildad, mire como superiores a los otros, atendiendo cada cual, no al bien de si mismo, sino a lo que redünda en bien del pró– jimo (245). Desde la cárcel piensa en sosegar las discordias que había entre la comunidad cristia– na, puesto que tienen tantos títulos para vivir concordes en la caridad ... Todos los Santos Padres, los escritores eclesiás– ticos, los maestros de la vida espiritual, ;fundados en las divinas letras, exhortan a la caridad mutua, ensalzan las excelencias de la caridad, recomien– dan su ejercicio, sobre todo en la vida claustral y de comunidad. No encontraremos ningún fun– dador que no recomiende la caridad fraterna a sus hijos; faltaría la base de la perfección, de lR. concordia y de la paz... El seráfico Padre lo repite frecuentemente en -,u Regla, en sus escritos: «Se muestren familiares y domésticos entre sí, manifestando el uno al otro su necesidad; cuiden de los enfermos y los sir– van como querrían ser servidos ellos mismos; se amen como una madre ama a su hijo car- (244) Ephe2., IV, 1-16. (245) Phil., II, 1-4.

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