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DÍA VL-«DIES 1JNIONIS S1JPERNA1TRALIS)) 437 tulos de amor, ¿por qué no nos amamos mutua– mente? La caridad es un vrecevto importante, categó– rico, impuesto por Dios repetidas veces... Veamos su obligación y la manera de cum– plirlo. II. OBLIGACION DE PRACTICAR LA CARIDAD La ley de caridad fraterna ha existido siempre, es tan antigua como la Humanidad. Dios la grabó en el corazón del hombre; la manifestó en la Ley antigua y la renovó, amplió y perfec– cionó en la nueva. Jesucristo nos impuso la cari– dad fraterna como un precepto propio. Este es mi precepto, que os améis mutuamente (222). Este es un precepto nuevo (223). No es nuevo ni propio en el sentido que antes no existiera, sino que lo declaró más explícitamente, lo ennobleció, perfeccionó y extendió a todos, incluso a los 8nemigos. Antes se mandaba amar a los amigos y odiar a los enemigos; ahora se manda amar a todos, sin excepción... De este precepto, dice el mismo Jesucristo, de– penden toda la Ley y los Profetas; es la síntesis, compendio de toda ley y de toda revelación. Jesús lo pone como el distintivo de sus discípulos. En esto conocerán toclos que sois mis discípulos. si os amáis mutuamente (224). Aún más: pone la caridad fraterna como un argumento de su ve– nida al mundo: He aquí sus palabras: «No ruego solamente por éstos, sino por los que han de creer en Mí por medio de su predicación; que todos sean una misma cosa; y así como Tú, Padre mío, estás en Mí y Yo en Ti, asimismo sean ellos una misma cosa en nosotros, para que crea el mundo 1 222¡ Hoc est praeceptum meum, ut díligatis invicern. Joann., XV, 12. (223) Mandaturn novum do vobis: Ut diligatis invicem. Joann., XIII, 34. (224) In hoc cognoscent omnes quia discipuli inei estis, si dilectionein hab1ieritis ad invicern. Ibid., 35.

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