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DÍA VI.--«DIBS UNIONIS SUPERNATURALIS)) 433 maravillosa del mundo visible, que ha salido de las manos del Omnipotente; lleva en sí el sello Y el carácter de Dios; refleja sus perfecciones de modo admirable; es expresión viva de su poder y grandeza; por tanto, es objeto de nuestro res– peto, amor y cariño. Los israelitas miraban con especial respeto el monte Sinaí, donde recibió Moisés las tablas de la Ley; la zarza que ardía y no se quemaba, desde la cual le habló; porque eran imágenes del poder de Dios. Así debemos mirar a nuestro prójimo. para guardarle con– sideración, aunque nos parezca defectuoso. Hay personas que son inaccesibles por su altivez, or– gullo y soberbia; espinosas como una zarza por su carácter áspero, iracundo y rudos modales. Recordemos que llevamos dentro de nosotros la imagen de Dios (214), que hemos sido formados a semejanza de la Beatísima Trinidad (215). Di– ce S. Buenaventura que «es propio de la piedad hacer al hombre benévolo respecto de su pró– jimo en cuanto lleva en sí la imagen de Dios» (216). Conviene, por tanto, «que considerando en to– dos los hombres la imagen y semejanza de la Divina Majestad los amemos con intimo afecto de caridad» (217). Lo que Dios ama como hechu– ra de sus manos y reflejo de sus perfecciones no debemos aborrecer nosotros. Dios es el Padre co– mún y universal de todos los seres de la creación; nuestro prójimo es nuestro hermano en el prin– cipio creador de todas las cosas. La paternidad divina desciende sobre el universo mundo; por esto, s. Francisco, con una intuición toda sin– gular y divina, llamaba hermanos a todos los seres creados por Dios. Padre universal, para su gloria... · b) Como hombre. Además de tener un Padre !214) Aci imagen quippc Dei factus est hamo. Gen .• IX. 6. (215) Faciamus hominem ad imagine;n et similit u::– nem nostrarn. Gen .., I, 26. (216l III Sent., d. XXXV, a. un. q. VI, in corp., L. UI, p. 786. (2171 Evist de 25 Memoral>ilibus 18. 1. VII, p. 495.

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