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DÍA VI.-{(D!ES UNIONIS SUPERNATURALIS)) 431 En este doble precepto se comprende toda la Ley y los Profetas, dijo Jesucristo. Es decir, la ley natural, escrita, antigua y nueva. El fin de toda ley es el amor. Todo se ordena al amor. La perfección espiritual de todo hombre está en el amor. Habiendo tratado antes del amor de Dios, de– bemos tratar ahora del amor del prójimo, con– secuencia natural de aquél y criterio para cono– cerle; porque si realmente no amamos a nues– tro prójimo tampoco amaremos a Dios. Termó– metro para conocer el amor de Dios es el amor del prójimo: porque dice S. Juan: Si no ama– mos a nuestro prójimo, a quien vemos, ¿cómo podremos decir que amamos a Dios, a quien no vemos? Como la materia sobre la caridad es muy ex– tensa y de capital importancia, la dividiremos en dos partes o conferencias. En la primera tra– taremos de la virtud de la caridad para con el prójimo, y en la segunda, de los vicios que se oponen a esta virtud. A) DE LA VIRTUD DE CARIDAD PARA CON NUESTRO PROJIMO Para mejor conocer esta importantísima vir– tud en la vida social, cristiana y religiosa, pro– cunremos analizar su naturaleza, fundamentos y obligación. Indicaremos también las cualidades qu~ debe revestir y el modo cómo se ha de ejer– citar, particularmente en las casas religiosas. I NATURALEZA DE LA CARIDAD FRATERNA I. ¿Qué se entiende por prójimo?-Los israe– litas, según la interpretación de los fariseos, res– tringían el concepto de prójimo a los contri– bules o correligionarios; los griegos, a los conciu– dadanos. Jesucristo extendió el concepto de pró– jimo a todos los hombres sin excepción, incluso

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