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428 ((ALVE NIA)) ir sino a Ti. Debo amarte como a mi primer principio, puesto que tuyo soy; debo amarte como ;J. mi último fin y mi descanso, puesto que soy para Ti; debo amarte más que a mí mismo, pues– to que de T1 y en Ti soy» (206). El amor de Dios no tiene limites; porque la medida del amor divino es amar sin medida; se debe crecer siempre hasta la muerte; amar en el tiempo y en la eternidad. El amor de Dios debe arder siempre, como dice el B. Raimundo Lulio: «Que el Amigo gritó con voz alta a todas las gentes que el amor mandaba que amasen, an– dando y sentándose, vigilando y durmiendo, ha– blando y callando, comprando y vendiendo, llo– rando y riendo, gozando y suspirando, ganando y perdie~do o en cualquier cosa que se liaga se debe amar siempre; porque tenemos el precepto de amar» (207). Nurntro amor debe ser continuo y en todas las cosas ordenado a Dios y para Dios. Amar afectiva y efectivamente con el deseo, el pensa– miento y la obra; con la mente, la boca y el corazón; debemos vivir del amor y por el amor. El mismo B. Lulio escribe en su Blanquerna: <<Preguntaron al Amigo a quién pertenecía, y él respondió: -Al amor.-¿De quién eres?-Del amor.-¿Quién te ha creado?-El amor.-¿Dónde naciste?-En el amor.-¿Quién te nutre?-El amor.-¿De qué vives?-Del amor.-¿Cómo te lla– mas?-Amor.-¿De dónde vienes?-Del amor.– ¿Dónde vas?-Hacia el amor.--¿Dónde estás?– En el amor (208). Quería decir que estaba poseído totalmente del amor divino. Vida de amor de Dios, atajo de santidad, vida del cielo, vida de felicidad, vida de perfección, vída segura, vida pura, santa. El amor, vínculo de perfección (209), vida de unión (206) Op. cit., l. X, c. VI, X. (207) El libro del Amigo y del Amado (Blanquerna) n. 77. (208) !bid., n. 96. (209) Super omnia autem haec, caritatem habete, quod est vinculum per/ectionis. Colas., IlI, 14.
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