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DÍA VI.-«DIE:S UNIONIS SUPERNATURAL!S)) 427 No queráis creer a todo espíritu (204). Creed sólo al espíritu de Dios, y Dios es caridad; seguid los preceptos de Dios, y Dios nos dice que le ame– mos con todo corazón y al prójimo como a nos– otros mismos. El ]]recepto del amor es su ]]re– cepto (205). Su ley es ley de amor... El amor es dulce, es suave, es asequible a to– das las almas. Algunos pueden ser que sus fuer– zas no les permitan hacer penitencias o limos– nas... ; pero todos, abso1utamente todos, tenemos un corazón que puede y que debe amar. La san– tidad por medio del amor es facil y asequible a todos, sin excepción.... No se crea que al ser facil y suave sea sin sacrificio. El amor sin sacrificio sera en el cielo; aquí, en la tierra, el amor verdadero supone sa– crificio, vencimiento de pasiones, de amor pro– pio, de todos los obsta.culos que se oponen al amor verdadero. Es cierto que el amor supone sacrificios; pero todos esos sacrificios resultan suaves cuando el amor es fuerte. Donde se ama, no se trabaja; y si se trabaja, el trabajo es amado. El amor de Dios vence a todos los otros amo– res terrenos; porque dice S. Francisco de Sales que «ese amor debe estar por encima de todos nuestros amores y reinar sobre nuestras pasio– nes; éste es el que Dios quiere de nosotros, que de todos nuestros amores sea el suyo mas cor– dial, el que se adueñe de todo nuestro corazón; el mas afectuoso, llenando toda nuestra alma; el mas general, ocupando todas nuestras poten– cias; el mas señalado, dilatando nuestro espí– ritu; y el mas fuerte, ejercitando todas nuestras fuerzas y energías». Su ardiente corazón concluye en esta expresión de amor: «Tuyo soy, Señor, y no debe ser sino tuyo; tuya es mi alma, y no debe vivir sino para Ti; tuya mi voluntad, y no debe amar sino por Ti; tuyo mi amor, y no debe (204) Nolite oinni spiritui credere, sed probate spiritus si ex Deo sint. I Joann., IV, l. (205) Hoc est praeceptum meum. Joann, XV, 12.

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