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410 «ALVERNIA)) píos, se quisieran hacer una cosa sola, identificar– se cuanto es posible ... 4) Fruición, o sentimiento ele placer, de gozo. de bienestar, que experimenta el amante por la posesión del objeto amado ... Estas son propiedades de todo amor. Pero aho– ra prescindimos de los amores meramente hu– manos y nos ocupamos del amor cristiano. El amor cristiano verdadero debe ser sobrena– tural en su JJrincipio, en su motivo y en su fin. I. En su vrinciIJiO, porque se origina de la vir– tud de la caridad infusa en la voluntad, la cual, movida por la gracia, eleva el amor honesto al orden sobrenatural. II. En su ·1notivo, porque procede de la fe so– brenatural que endereza nuestros actos a Dios infmito, bie11 supremo de todas nuestras aspi– raciones, conocido por la revelación... III. En su fin, porque el Dios al cual tende– mos y amamos, no es el Dios conocido abstrac– tamente por medio de la filosofía; es el Dios vivo, Trino y Uno, conocido por la fe. Es el Padre en– gendrando eternamente a su Hijo; es el Hijo en– carnado por la redención del hombre; es el Es– píritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, obrando nuestra santificación... El amor cristiano se llama también caridad. Caridad quiere decir amor de un objeto caro, dig– no de singular estima y predilección. El amor tiene una significación más amplia que la cari– dad; por esto toda caridad es amor, pero no todo amor es caridad. Vamos a hablar sólo de la ca– ridad cristiana, virtud teologal, en lo que se re– fiere a Dios Nuestro Seüor, o, en otros términos, del amor de Dios. Haremos breves consideraciones sobre los siguientes puntos: I. Naturaleza y propiedades del amor de Dios. II. Necesidad y motivos ele amar a Dios. III. Práctica del amor de Dios.

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