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DÍA VI.-<<DIES UNIONIS SUPERNATURALIS)} 405 En medio de los peligros, de las tribulaciones, del dolor, de los vaivenes de la vida, debemos mirar al cielo; para el cielo trabajar y por el cielo sufrir; a él deben encaminarse todos nues– tros esfuerzos, todas nuestras ansias, todos nues– tros cuidados. Quaerit? primum regnum Dei. Buscad primero el reino de Dios, y todas las demás cosas se os darán por añadidura (157). En medio de las va– riedades de la vida, alli deben fijarse nuestros corazones, donde están nuestros verdaderos go– zos (158). Si habéis resucitado con Cristo, bus– cacl y gustad las cosas del cielo, donde nos es– pera Jesüs sentado a la diestra de Dios Pc,,– drc (159). Dice s. Gregario: «¿Qué lengua puede decir, qué entendimiento comprender, cuántos sean los gozos de aquella celeste ciudad? Al oírlos se enciende el ánimo y desea ya estar donde es– pera sin fin gozar» (lGO). Ni ojo vió, ni oído oyó, ni entendimiento jamás comprendió lo que Dios tiene reservado para los que le aman (161). Crea– mos, esperemos y amemos a nuestro Dios, y El será nuestra eterna recompensa. Su bondad nos atrae, su poder nos alienta, su misericordia nos conforta, su fidelidad nos da certeza. Señor y Dios mío, Tú eres mi única, mi firme, mi dulce espe– ranza. Terminemos con las palabras de S. Buenaven– tura: «¡Oh alma mía!, no sea excesivo tu te– mor, aunque sea muy agradable a Dios tu hu– mildad. ¿Ignoras que muchos santos pecaron, los cuales, en sus grandes pecados, aprendieron có– mo deben compadecerse de nosotros pecadores? Piensa en Moisés, profeta eximio, que desconfió de la divina potencia; piensa en David, rey san- (157) Quaerite ergo primmn regnwn Dei, et jw;ti– tiam eius; et haec omnia adiicientur vobis. Matth., VI. 33. (158) Brev. Rom., Oratio Dom. IV 7Jost Pasch. (159) Si consurrexistis cum Christo, quae sursum quae– rite, ubi Christus est in dextera Dei sedens. Col., III, l. ( 160) Homil. 37 in Evang., sec. Luc. M. P. L., t. 76, col. 1.275. (161) Quod oculus non vidit, nec auris audivit, nec in cor hominis ascendit, quae praeparavit Deus iis, qui di!igunt illmn. I Cor., II. 9.
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