BCCCAP00000000000000000000622

DÍA VI.-((DIBS UNióNIS SUPERNATUHALIS» 395 que confían en Ti no serán confundidos (109); y el Sabio dijo: Ninguno que esperó en el se11or fué confunclido (110); la esperanza no confunde (111). Como el áncora asegura la nave combatida de los vientos y de las olas, así el áncora de la espe– ranza asegura al hombre combatido por las olas de las pasiones y los vientos de las tentaciones. No sólo es cierta, sino también firme, es decir, excluye todo temor. Los que confían en el Señor son como el monte de Sión, que no se mueve nun– ca (112). Esperad firmemente lo que no veis; es– perad pacientemente lo que no tenéis, porque Dios es fiel y veraz. Luego el hombre, subjetivamente, ce puede adherir firmísimamente a las promesas divinas, confiado absolutamente en la bondad, omnipotencia, misericordia y fidelidad de Dios. Por parte del hombre, la esperanza tiene otras dos propiedades: la incerteza y el temor. Los bie– nes que esperamos, por nuestra malicia o fragili– dad pueden frustrarse; la bienaventuranza se nos ha prometido condicionalmente, según nuestra cooperación y correspondencia a la gracia. Por es– to dice S. Pablo: El que está en pie, vea de no caer ( 113). De la incerteza, por parte nuestra, debe nacer el santo temor que nos haga obrar con cautela y prudencia para que no seamos víctimas de nuestras pasiones. El Apóstol nos dice que obre– mos con temor y temblor nuestra salvación (114). Y de sí mismo decía que castigaba su cuerpo y lo reducía a serviclurnbre, no sea que preclicando a otros, él se hiciera réprobo (115). Este temor nos (109) Universi qui s11stinent te, confundentnr. Ps. XXIV, 3. 110) Nullus spercwit in Domino et confusus est. Ec– II, 11. (111) Spes autem non confundit. Rom., V, 5. (112) Qui confidunt in Domino sicut mons Sion: non commovebitur in aeternum. Ps. CXXIV, l. (113) Qui se existimat stare, vídeat ne cadat. I Cor., X, 12. ( 114) Cum metu et trenwre vestram salutem opera– mini. Phil., II, 12. (115) Castigo corpus meum et in servitutem redigo : ne forte cum aliis predicaverim ipse reprobu.s efficiar. I Ephes., IX, 27.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz