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388 «ALVERNIA)) -------- minar, nos conduce al fin q_ue nos hemos pro– puesto. Si no fuera la esperanza de ser un dia felices en la gloria, ¡ qué triste seria nuestra vida! La esperanza nos ayuda a vivir religiosamente con Dios y para Dios; nos ayuda a soportar con pa– ciencia los trabajos y dolores de la vida terres– tre. La esperanza de la victoria anima al solda– do al combate, y la esperanza de la gloria anima al cristiano a combatir las luchas de la vida; la Esperanza de la recolección obliga al labrador a trabajar la tierra, sembrarla y cultivarla, y la es– peranza del cristiano de recoger eternos frutos en los cielos le impulsa a s2mbrar su vida de bue– nas obras y a cultivar la tierra de su corazón; la esperanza de llegar al puerto da alientos al ma– rino para atravesar los mares contra viento y marea, y la esperanza de llegar a la gloria ani– ma al cristiano a navegar por el mar proceloso de la vida hasta llegar a las deliciosas playas de la eternidad; la esperanza del lucro estimula al comerciante y al industrial a realizar grandes empresas, a emprender importantes negocios, y las riquezas del cielo impulsan al cristiano a em– prender grandes cosas por Dios y por su alma. La esperanza, pues, es principio y estimulo de acción; una virtud necesaria en la vida cristiana y religiosa. Trataremos de ella en los puntos si– guientes: T Natura/esa y propiedades de la esperanza. II. Necesiclad 11 uti/idacles ele l:::, esperanza. III. Pecados opuestos a la esperanza. IV. 1'vl edios vara progresar en esta virtud. I. NATURAlEZA Y PROPIEDADES DE LA ESPERANZA La esperanza se puede tomar en dos acepcio– nes: como pasión del apetito sensitivo y como vir– tud teologal que radica en la parte racional del alma. Como paGión significa un movimiento del

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