BCCCAP00000000000000000000622

DÍA V.-(<DIES TREMORIS ET SPEI)) 349 los religiosos, abandonaron el mundo, se retira– ron al desierto, a las soledades, a los claustros, para asegurar su salvación y ganar con más fa– cilidad la gloria; las delicadas y nobles doncellas renunciaron a los atractivos y vanidades del mun– do engafiador y se consagraron a su divino Es– poso, Jesús, a fin de poder seguirle y acompañarle por toda la eternidad en el reino de los cielos. Por el premio. todos los santos, todos los justos, prac– ticaron las virtudes, trabajaron por adquirir la santidad propia de su estado. Trabajemos también en nuestro estado de re– lig:osos para ganar el cielo, llegar a un puesto muy alto; observemos los votos, las reghs, las obligaciones de nuestro estado y condición; abra– ce•mo.s las mortificaciones y penitencias; miremos al cielo. Snrsum corda!. y todo nos parecerá po– co comparado con la eternidad. Seamos constan– tes e:1 las cosas que prometimos a Dios, y El cum– plir0. también su palabra y no se dejará vencer en generosidad; seamos fieles hasta la muerte y nos clarcí la corona de la gloria (193). Trabajemos como buenos soldados de Cristo, de tal modo, que a lo. hora de la muerte podamos decir con San Pablo: Yo combatí las buenas batallas del Seiior, terminé mi carrera y obsen:é la fe; ahora sólo me resta la corona de la gloria, que me dará el justo Jue:z (194). Sed constantes h:1sta la muerte, peleando como valientes soldados de Cristo con- ·• tra todos los enemigos de la salvación, y, pasan– do los umbrales de la muerte con los laureles de la victoria, nos dirá nuestro Dios y Señor, por el cual hemos combatido: Entra en el gozo de tu Señor (1951. Así sea. 1193) Esto fidclis 1lSQU? ad mortern et daba tibi co– ronam ritae. Apoc., II, 10. 1194) Eonum crrtamen certat'i, cnrsmn consumnia-i·i. Jiclem scrva!'i; in reliq1w , cposita est rnihi corona iusti– tiae. quam 1·eddit mihi Domüius iustns juclex. II Tim., IV. 7. (195) Intra in gamlimn Domini tui. Matth., XXV. 21.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz