BCCCAP00000000000000000000622

DÍA V.-((DIES 1'REMORIS ET SPErn 335 y la belleza del objeto, con mayor ímpetu se lanza la voluntad h::tcia él. Dios es conocido por el entendimiento como el Sumo Bien, como la Belleza Infinita. ¡ Con qué ímpetu de amor no se lanzará la voluntad para posesionarse de ese bien, de ese tesoro incomprensible, en quien encontrará todas sus complacencias, todas sus fruiciones, todos sus encantos! Ese deseo es tan vehemente, que si por un imposible no pudiera la voluntad disfrutar de la belleza que el entendimento co– noce, el Paraíso se convertiría en infierno. El al– ma sufriría como sufre un sediento al pie de una fuente cristalina de cuyas aguas no puede be– ber. No es posible que la voluntad se prive de la fruición de la Bondad Infinita Unida al Sumo Bien, saciará sus ardientes deseos, será como pe– netrada el alma de la caridad divina. Las dos vo– luntades, divina y humana, tendrán la más com– pleta conformidad. Nuestra voluntad no amará sino lo que Dios ama; deseará lo que Dios desea; se complacerá en lo que Dios se complace; se go– zará en lo que Dios se goza. A esa unión de volun– tades seguirá una fruición inefable del alma ele– g!da por esposa del Rey de la ~loria. Dice Dios por Oseas: Te desposaré conmigo para siem– pre ( 154); te elevaré al ósculo de la divinidad; te uniré conmigo con lazo indisoluble; te daré a beber clel torrente de mis delicias (155). ¡ Oh Seüor! Tú serás mi recompensa inmensa (156). Tú serás mi gloria, mi gozo, mi dicha, mi felici– dad. He encontrado al que ama rni alma; tén– gole v no le dejaré jamás (157). Los tres actos necesarios para la bienaventu– ranza completa son el conocimiento, el amor y la fruición. Sin conocimiento intuitivo de Dios, sin el amor unitivo con su Bondad, sin el go– zo inefable de su Belleza, el alma no puede te- (154) Sponsabo te mihi in 'f'/npiternmn. Os., II. 19. (155) Torrente mlupta/is potabis Ps. XXXV. 9. ( 156) Ego vrotector t1111s sum, 111crccs tua ·magna nimis. Gen., XV, L (157) Inreni q1!("11 rliligit anima tenui eum n~c dimittam. Cant,, III, 4.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz