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DÍA V.--<<DIES TREMORIS ET SPED> 331 clusión ele toclo mal. No se puede llamar uno fe– liz cuando tiene algún sufrimiento, aunque sea muy ligero. El dolor es opuesto a la felicidad. En esta vida no somos felices, porque nos afligen in– fmidad de males: enfermedades, miserias, dolo– res, ignorancias, pasiones que nos perturban a cada paso. A esto se añaden también la carencia de los bienes externos, necesarios o convenientes para la vida; las inclemc".ncias de los tiempos y otros males que nos vienen de las criaturas in– animadas. Por parte de nuestros semejantes, con frecuencia acontecen envidias, discordias, trai– ciones, odios, persecuciones... Después de multi– tud de males corporales, intelectuales y morales, viene la inexorable guadaüa de la muerte, que nos siega la existencia y desvanece todas nuestras es– peranzas tErrenas. Con razón exclamaba el pa– cientísimo Job: El hornbre naciclo de mujer vive breve tiempo, está lleno de miserias, se marchi– ta, corno una flor; huye como una sombra, y nunca 11errnanece en el mismo estado .(142). Es– tamos en un valle de lágrimas sometidos a toda clase de penas y adversidades... Ahora bien: en el cielo, dice la Escritura que Dios limpiará las lágrimas de los bienaventura– dos; que no habrá más muerte, ni llanto, ni cla– mor, ni dolor; todas esas cosas ya desaparecie– ron (143). No sentiremos los dolores ue liJ. en– fermedad, ni los estímulos de las pasiones, ni la carencia de las cosas, ni el rigor del :frío, ni la intensidad del calor, ni los cambios de estación, ni la sed, ni el hambre, ni la maledicencia, ni la envidia, ni la persecución, ni la infidelidad de nuestros semejantes; nada nos perturbará, ni si– quiera la muerte tendrá dominio sobre nosotros. (142) Hamo natus de muliere, brcvi vivens tempore. rep_let1lr mult1s miseriis. Qui quasi ¡;os egreditur et con– teritur, et fugU velut umbra, et numr¡uam in eodem statu permanet. Job., XIV, l. (143) Et absterget Deus omnem Zacrymam ab oculis eorum; et mors ultra non erit, neque luch,s, nequc clamor, neque dolor erit ultra, quia 1,rima abierunr. Apoc., VII, 17.

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