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DÍA V.-:<DIES TREMOTIIS ET SPEDl 317 serator et misericors Dominus; patiens et multmn misericors, et miserationes ejus super omnia ope– ra ejus (108). Roguemos, pues, al Señor con las hermosas palabras de la Iglesia: «Deus, cui pro– prium est misereri semper et parcere: suscipe de– precationem nostram; ut nos et omnes famulos tuos, quos delectorum catena constringit, mise– ratio tuae pietatis clementer absolvat.» Esta doc– trina consoladora está confirmada con las pa– rábolas y con los hechos de Jesús. I. Misericordia en las parábolas. II. Misericordia en los hechos. III. El miserere ... I. LA MISERICORDIA EN LAS PARABOLAS Jesús, para manifestarnos la misericordia de Dios sobre los pecadores arrepentidos, nos pro– puso varias parábolas o semejanzas. Los escribas y fariseos murmuraban que se familiarizaba con los pecadores y que comía con ellos. Entonces les propuso esta parábola: «¿Quién hay de vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en la dehe– sa y no vaya en busca de la que se perdió, hasta encontrarla? En hallándola, se la pone sobre los hombros muy gozoso; y llegado a casa, convoca a sus amigos y vecinos, diciéndoles: -Regocijaos conmigo, porque he hallado la oveja mía que se había perdido. Os digo que, a este modo, habrd más fiesta en el cielo por un pecador que se arre– piente que por noventa y nueve justos que no tie– nen necesidad de penitencia» (109). Observa San Gregario que no dice el pastor: <<Congratulaos con la ovejita», sino «conmigo»; porque, de he– cho, nuestra vida es el gozo de Dios ,010). Llevada ( 108) Ps. 144, 8-9. (109) Luc., XV, 4-7. (110) In Evcmg, Hom, 34, n, 3, P. L., 76, 1248,
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