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312 «ALVERNIAll ---------------------- 4. 0 Ayudarnos con la consideración de los mo– delos. No sólo los motivos y las utilidades en el padecer nos deben mover, sino también debe ser– vlrnos la consideración de los modelos para es– timularnos a soportar con resignación los do– lores de esta vida. Considerando que otros han recorrido. primero el camino todavía más arduo, no nos parecerá tan dificultoso e inaccesible. a) La Sagrada Familia. Como primer modelo, se nos presenta la Sagrada Familia de Nazaret. Jesucri~to es el Maestro perfecto de la paciencia, Varón de dolores; sufrió toda su vida, desde la cuna a la cruz. Su Pasión no pudo ser más do– lorosa, humillante y cruel. Padeció en su honra, en su alma, en su cuerpo... Desde la planta del pie hasta la corona de la cabeza, no hay en Él parte sana (94). Dijo S. Pedro que Jesucristo pa– deció dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas (95). San José y la Virgen padecen jun– tamente con El en la pobreza de Belén, en la fuga a. Egipto, en la humilde casita de Nazaret. Su Madre Santísima le acompafi.a hasta la cima del Calvario y está al pie de la Cruz toda transida de dolor. ¡ Oh vosotros todos, los que pasáis por el camino, atended y ved si hay dolor semejante a mi dolor! (96). Ni una queja, ni un lamento, ni una impaciencia, sale de sus labios ni cruza por su mente. Los tres miembros de esta santísima Familia se resignan a las disposiciones de la di– vina Providencia... b) San Francisco. Entre todos los santos que sobresalieron por la paciencia, escojamos el ejem– plo del Seráfico Patriarca. Yendo de viaje, can– tando alabanzas al Sefi.or, le salen al encuentro unos ladrones y le preguntan: -¿Quién eres tú'? -Yo soy el Heraldo del Gran Rey. Los ladrones le pegan, le desprecian, le errojan a una fosa (94) A ]]/anta pedfa usque ad rcrticem capitis non est in eo sanitas. fr., I, 6. (95) Christus passus est pro nobis, vobis relinquens exemplnm, ut sequamini i•estigia eiils. I Petr., II, 12. (96) O vos omnes qui transítis per viani attendite et videte si est dolor sicut dolor meus. Thren., I, 12.
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