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DIA V Conferencia JI (XVII) DE LA PACIENCIA EN LAS ADVERSIDADES Y DOLORES La vía que corre de la cuna al sepulcro está sembrada de espinas; el dolor es un compañero del hombre en la travesía de la vida. No hay es– tado, condición, edad, posición social en la cual no se experimente, con mayor o menor intensi– dad, el dolor. La v:da del hombre está repleta de miserias, de penas, de sacriflclos, de disgustos, de tribulacio!:les internas o externas. Con frecuen– cia oiréis exclamar e:!:1 todas partes: ¡Cuánto su– fro' ¡Este mundo es un valle de lágrimas! Esta vida es un combate continuo! Los grandes y gobernantes sufren por la inobe– diencia, la relnlión, la ingratitud de los subordi– nados; los súbditos, por el despotismo, el rigor, la injusticia, la aspereza de los que mandan. Los propietarios y ricos, porque ven disminuirse sus rentas y ganancias; los operarios, porque no perciben lo suficiente para hacer frente a las ne– cesidades de la vida. Los políticos, porque no pue– den conseguir sus ambiciosos fines. Los sabios, porque no encuentran la solución de intrincados problemas, o ven destruidas sus acariciadas teo– rías. Los padres de familia, porque o no pueden sustentarla o se extr~vían sus hijos ingratos... Los esposos, porque se traicionan en sus amores. Todas las categorías de la vida sufren. Cuanto más se avanza en edad, más se tropieza con las tristes realidades y las desconsoladoras desventu-
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