BCCCAP00000000000000000000622
DÍA V.-«DIES THE.MORI6 ET SPED> 295 tro corazón reconocido debe brotar esta expre– sión de agradecimiento: Cantaré las misericor– dias de Dios eternamente .(61). 2. Arrepentimiento sincero. El segundo fruto debe ser un arrepentimiento sincero del pasado. Señor Dios mío, ¡cuántas veces he merecido el in– fierno! ¡Cuántas ofensas graves he cometido con– tra vuestra divina Majestad! Yo merecía estar en lo profundo del infierno con los ángeles rebeldes y con los pecadores impenitentes; sin embargo, por vuestra infinita misericordia estoy todavía vivo en este mundo; me habéis concedido tiempo de arre– pentimiento y penitencia. ¡Perdón, Dios mío, per– dón de mis pecados, perdón de mis ingratitudes, perdón por tantos castigos merecidos! ... Perdona. Señor, perdona a tu vueblo (62). Tened miseri– corclia de mi, según vuestra grande misericor– dia (63). 3. Propósito firme. Dice S. Buenaventura que «si considerásemos las penas del infierno, nunca ofenderíamos a Dios» (61); y el Espíritu Santo había dicho por el Eclesiástico: Acuérdate de tus postrimerías y no pecarás jamás (65). El pensa– miento de las penas acerbísimas del infierno, de su eternidad, debe arrancar de nuestra alma un propósito firme de no ofender más a Dios. Qui– siera, Señor, padecer todos los tormentos de este mundo antes que condenarme eternamente; da– me mil muertes antes que pecar y condenarme eternamente... Por un breve deleite, por una sa– tisfacción pasajera, por una honrilla, por una am– bición, por no p:1decer un pequeño sacrificio, ¿me expondré a peligro de condenarme eternamente? ¡Ah! no, Dios mio, no, no, no ... Propongo con vuestra gracia no volveros a ofender más... 4. Santo temor de Dios. Si el pecado mortal (61) Misericorcliae Domini in aetcrnum cantaba. Ps. LX.XXVIII, 2. (62) Pnrce Domine, parce populo tuo. Joel., II, 17. (63) Miserere mei, Domine, secundum magnam miseri– cordiam tuam. Ps. L, 3. (64) Senn. II de Purificatione B. M. V., t. IX, p. 643. (65) In omnibus operibus tuis memorare novissima tua, et in aeternum non peccabis. Eccli., VII, 40.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz