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288 ((ALVERNIA)l bla varias veces del gusano que no muere, de ese gusano roedor que atormentará continuamente a los condenados ... ¿Es que existen gusanos inmor– tales en el infierno? ¿Es que Dios obrará un con– tinuo milagro para conservar esos animales con– tra. todas las leyes de la naturaleza actual? La opinión más común, hoy casi unánime, es que no se trata de un gusano material que no muere, sino que ese gusano será el remordimiento con– tinuo ele conciencia, que acusará a los condena– dos de haber perdido a Dios por su culpa. Será un pesar, un dolor, un disgusto que experimentarán los condenados al ver lo que han perdido, lo que sufren, lo que tienen que sufrir. Verán con cla– ridad que por un placer pasajero perdieron los placeres eternos; por no hncerse un poco violen– cia para cumplir los deberes, serán atormentados con el fuego eterno. Verán a otros que con los mismos medios se salvaron y son felices; y ellos, con más gracias y medios, se condenaron. Se d.ole– rán. pero con dolor infructuoso; gemirán, pero con gemidos que no causan compasión; dirán entre sí: Erramos, corrimos fuera de la verdad, y la luz de la juslicia no nos iluminó (44). Este remordimien– to. ese pe8ar, serú m,1cho mús punzante y molesto oue millones de gusa'1os materiales pudieran cau– sar en el cuerpo. b) Sociedad ele los condenados. En la Escritu– ra. se nos habla muchas veces del infierno como un lugar determinado. ¿Cómo es ese lugar? ¿Dón– dl:' está? Son muchrs 18.s hioótesis qu,, los teólo– gos se han formado. San Gregario dice que de rstr. cuestión no se atreve a definir nada (45). San Juan Crisóstomo responde a los que pre– guntan: ¿Dónde está el infierno? <<No busquP– mos dónde está, sino cómo huiremos de él» ( 46). No nos debe interesar mucho dónde se encuen– tra el infierno; pero sra en un lugar o en otrci, (44) Rrrrn errrtrim us n rin reritatis, et iustitiae lu- 1:ien. non 111.xit 1101119_ Sap .. V. 6. (45) Dial., lib. IV, cnn XLII, M. P. L LXXVII. 400. (46) In Rom., horn. XXXI, n. 5. M. P. G., LX, col. 674.

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