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DÍA V.-----<<DIES TREMORIS ET SPEI)) 285 el diablo y sus ángeles (37). Luego el mismo Je– sucristo dice aue arrojará a los condenados al fue– go eterno; luégo de su existencia no se puede du– dar. Aquí se presentan tres cuestiones teológicas: l.ª Ese fuego del infierno de que nos hablan la Escritura y la Tradición, ¿es metafórico o real,? 2." Si es real, ¿de qué naturaleza es? 3.a Si es de una naturaleza material, ¿cómo obra en los de– monios, en las almas separadas y en los cuerpos resucitados e incorruptibles? Estas tres cuestio– nes de existencia real, de naturaleza y de modo de obrar, se explican ampliamente en los trata– dos de Teología (38); pero nosotros no podemos detenernos aquí largamente; sólo nos contenta– mos con indicar estas cuestiones... La mayor par– te de los exegetas, Padres y teólogos sostienen que en el infierno hay un fuego no metafórico, sino real. El fuego no es una expresión simbólica, goza de realidad objetiva. Esta es una verdad católi– ca, una sentencia común; el que la niegue mere– ce, por lo menos, la nota de temerario (39). Admitida la realidad objetiva del fuego del in– fierno, podemos preguntar: ¿De qué naturaleza es ese fuego? ¿Es como el fuego terrestre? Unos di– cen que es un fuego real, si, pero de naturaleza espiritual; otros afirman que es un fuego real de la misma especie que el nuestro; otros, que es un fuego de naturaleza especial, concebido ana– lógicamente al nuestro, pero no material como el nuestro; tiene el fuego del infierno semejanzas y diferencias con el fuego terrestre. A todas es– tas cuestiones respondemos con S. Agustín: «Qué clase de fuego, cómo y en qué p:ute del mundo esté, juzgo que ningún hombre, sin especial re– velación, puede saberlo» (40). Si aquel fuego es (37l Matth., XXV, 41. (38) V. A. Micl1el, Feu ele l'enfer., en Dictionnaire de Théo!. Cath., t. V, part. II, cols. 2196-2239. Christiano Pesch, S. J., Praeiectiones Dogmaticae, t. IX, tract. III, pp. 332 v sigs., h. 646, Friburgi in B., 1923. (39) V. A. Michel, l. c., col. 2218. 140) De Civitute Dri, lib. XX, cap. XVI, M, P. L., t. XLI, col. 682.

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