BCCCAP00000000000000000000622
DIA IV Conferencia IV (XV) SOBRE EL JUICIO Statutum est hominibus semel ino– ri, et post hoc judici1l1n. Está. establecido que el hombre muera una sola vez, y después ven– drá el Juicio. (Hebr., XIX, 27.) 1 La muerte es temible en si misma y por la incerteza de nuestros futuros destinos. Nuestra existencis. tiene dos estadios: uno temporal y otro eterno. La muerte sirve de medio de separación entre los dos; es como el punto donde termina el uno y empieza el otro. Mientras vivimos en el tiempo somos. viadores, podemo:; ofender o servir al Señor, merecer o desmerecer. Cuando pasemos los umbrales de la muerte y penetremos en las regiones de la eternidad, ya no tenemos libertad para obrar el bien o el mal. Vendrá la noche cuando ninguno podrá obrar, dice S. Juan (101). Lo que el alma haya hecho, eso llevará consigo. 2. Habiendo mc,ditado anterlürmente de la muerte, reflexionemos hoy sobre el juicio que a ella se seguirá inmediatamente. Luc,go que el alma sale del cuerpo se presentará ante el Juez Supremo para rendir cuentas; éste, con senten– cia irrevocable, la dc,stinará a uno de estos tr2s lugares: o al cielo directamente, para recibir la recompensa eterna por la santidad de su vida; o a'. purgatorio, para purificarse durante algún (101) Venit nox, quando nema potest operari. Joan., rx. 4. «ALVERNIAl> l'i'.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz