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DÍA IV.--«nn:s TIMORIS)) 245 cl La soberbia.-La soberbia intelectual causa males desastrosos. De ella dice Scopuli: «Es la que pone dificultades a la fe y a la obediencia a los superiores; quisiéramos no haber menester de nadie, y aun nos cuesta trabajo admitir las ensefianzas de ellas, o, por lo menos, la somete– mos a la crítica y a la interpretación de la pro– pia razón; asimismo, tenemos tanta connanza en e1 propio juicio, que no nos gusta consultar con los demás, y menos con los superiores. De aquí nacen mil tristes consecuencias; y también una tal obstinación en el propio parecer, que condena - mos sin apelación las opiniones que no están con - formes con la nuestra. Es una de las causas más frecuentes de las divisiones entre cristianos, y aun entre los escritores católicos» (94). Es necesario tener docilidad para someterse a las ensefianzas de la Iglesia, a la autoridad de los superiores y al prudente consejo de los demás. Vencer la obs– tinación y terquedad del propio juicio en las cuestiones disputables, respetando siempre el pa– recer ajeno. En las discusiones no se debe buscar el triunfo, sino la verdad. Escribir, hablar con sinceridad, detestando odiosas parcialidades, hi– jas de las afecciones, del interés y del egoísmo. Mortificarse, sobre todo, en la dirección íntima de la conciencia, sometiendo nuestro parecer y modo de obrar a un sabio, prudente, discreto, ex– perimentado y virtuoso confesor o director. No nos fiemos de nuestra ciencia, ni de nuestra pru– dencia o experiencia: es propio de los hombres errar, y ninguno es buen juez en propia causa. Difícilmente se despoja uno de las propias ideas, de las opiniones erróneamente formadas, del pro– pio juicio en la apreciación de las cosas, juzgán– dolas con criterio verdaderamente objetivo. Una mortificación prudente ayudará a la verdad y a la santidad. Pide al Sefior que te dé un entendi– miento recto, prudente, dócil, humilde, discipli– nado, metódico; que te guíe por los caminos de la verdad y del bien. (94) Scopuli, Combate espiritual, cap. IX. n. 8.

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